Festinger (1957) introdujo la Teoría de la Disonancia Cognitiva , según la cual no existe un acuerdo entre dos elementos que aparecen de forma simultánea en el conocimiento que el sujeto tiene de algo (Saz, 2004). Esta falta de acuerdo entre ambos términos provoca en el sujeto una situación de incomodidad, de manera que debe realizar un esfuerzo para hacerlos concordar de una manera u otra reduciendo así la disonancia. Podemos observar innumerables ejemplos de disonancia cognitiva en nuestra vida cotidiana, como podrían ser los basados en las relaciones sentimentales. Partiendo de la idea de “relación tóxica”, podemos determinar que las víctimas de maltrato (tanto físico como psicológico) y de infidelidades, presentarían unos niveles muy altos de disonancia aferrándose a ideas y “mantras” como lo siguientes: “ Si me ha pegado es porque algo habré hecho mal. Todo va bien, después me ha pedido perdón y me ha dicho que cambiaría” o “ Sólo ha tenido un mal día, en el fondo me quiere”. ...
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